Las lesiones deportivas como esguinces, desgarros y tendinitis son más comunes de lo que imaginas. Descubre cómo prevenirlas y entrenar de forma segura con las recomendaciones de Zona Vital.
Por: Equipo Zona Vital – 28 de Octubre de 2025.

El deporte es una de las mejores herramientas para mantenernos saludables, fortalecer el sistema cardiovascular, mejorar la fuerza muscular y prevenir enfermedades crónicas. Sin embargo, cuando la práctica física se realiza sin una preparación adecuada o sin respetar los límites del cuerpo, puede dar lugar a lesiones.
Conocer cuáles son las lesiones deportivas más frecuentes y cómo prevenirlas es esencial para mantener una práctica segura y sostenible. En este artículo de Zona Vital, exploraremos las lesiones más comunes, sus causas, tratamientos y las estrategias más efectivas para evitarlas.
Lesiones deportivas más frecuentes
1. Esguinces (lesión ligamentaria)
Los esguinces ocurren cuando los ligamentos, que son las estructuras encargadas de unir los huesos de una articulación, se estiran más allá de su capacidad o se rompen parcialmente.
Las zonas más afectadas son el tobillo y la rodilla, debido a los movimientos bruscos o cambios de dirección durante el ejercicio. Según estudios publicados en The American Journal of Sports Medicine, los esguinces representan hasta el 40% de las lesiones deportivas tratadas en urgencias.
Tratamiento y recuperación:
Depende del grado de la lesión. En los casos leves, bastan reposo, hielo (terapia de frío), compresión y elevación (método RICE). Las lesiones más graves pueden requerir inmovilización o fisioterapia, incluso pueden llegar a requerir una intervención quirúrgica, por tanto, si sospechas estar frente a una lesión lo mejor es consultarlo con un médico ortopedista.
2. Desgarros musculares
Los desgarros se producen cuando una fibra muscular se rompe total o parcialmente debido a un sobreesfuerzo o contracción brusca. Son comunes en deportes explosivos como el sprint, fútbol o levantamiento de pesas.
El músculo lesionado puede presentar dolor agudo, hematoma e inflamación. El tratamiento varía según la gravedad, pero normalmente implica reposo de 10 a 21 días, fisioterapia y en algunos casos antiinflamatorios prescritos por un médico.
Dato científico: los desgarros musculares representan alrededor del 30% de las lesiones deportivas en deportistas de alto rendimiento (Fuente: British Journal of Sports Medicine).
3. Tendinitis (inflamación del tendón)
La tendinitis se origina por el uso repetitivo de un tendón, generando inflamación y microlesiones. Es muy frecuente en deportes como el tenis (codo de tenista) o el running (tendinitis rotuliana o de Aquiles).
Los tendones son estructuras muy resistentes, pero carecen de abundante irrigación sanguínea, lo que dificulta su recuperación. La fisioterapia, los ejercicios excéntricos y el reposo son pilares fundamentales en su tratamiento.
Recomendación: para prevenir la tendinitis, se aconseja variar los movimientos durante el entrenamiento y realizar estiramientos antes y después de cada sesión.
4. Fracturas por estrés
Estas fracturas son pequeñas fisuras en el hueso provocadas por microimpactos repetitivos sin el descanso adecuado. Afectan principalmente a corredores, gimnastas o deportistas de alto impacto.
Los huesos más comprometidos son la tibia, el peroné y los metatarsos. El diagnóstico debe realizarse mediante estudios de imagen, como radiografía o resonancia magnética.
Evidencia científica: según la American Orthopaedic Society for Sports Medicine, hasta un 20% de los atletas experimentará una fractura por estrés a lo largo de su vida deportiva.
5. Lesión del ligamento cruzado anterior (LCA)
La rotura del LCA, uno de los principales estabilizadores de la rodilla, es una de las lesiones más graves y temidas. Suele presentarse en deportes de contacto o de cambios de dirección bruscos como el fútbol o el baloncesto.
La mayoría de los casos requiere cirugía reconstructiva y rehabilitación prolongada.
Dato relevante: las mujeres deportistas tienen hasta 3 veces más riesgo de sufrir esta lesión debido a factores hormonales y anatómicos (Fuente: Journal of Orthopaedic Research).
Cómo prevenir las lesiones deportivas
La prevención es la mejor herramienta para mantenerse activo sin riesgo. Aquí te compartimos las estrategias más efectivas basadas en evidencia científica:
Calienta antes de entrenar.
Dedica entre 5 y 10 minutos a activar tus músculos y articulaciones. Esto reduce el riesgo de lesiones hasta en un 30%, según el National Institutes of Health.
Respeta los tiempos de descanso.
El cuerpo necesita tiempo para recuperarse y regenerar tejidos. Dormir bien y alternar días de entrenamiento con descanso activo es fundamental.
Cuida la técnica y postura.
Una ejecución incorrecta es una de las principales causas de lesiones. Acude con un entrenador o fisioterapeuta si tienes dudas sobre tu forma.
Fortalece y estira regularmente.
El trabajo de fuerza, junto con el estiramiento y disciplinas como yoga o pilates, mejora la flexibilidad y estabilidad articular.
Usa calzado y equipo adecuado.
Cada deporte tiene sus propias exigencias biomecánicas. Un calzado inadecuado puede alterar tu pisada y aumentar el riesgo de lesiones.
Escucha a tu cuerpo.
Si sientes dolor, detente. Continuar entrenando con molestias puede agravar la lesión. Ante cualquier síntoma persistente, acude a un especialista en ortopedia o medicina del deporte.
Conclusión
El deporte es salud, pero solo si se practica con responsabilidad. Las lesiones deportivas más frecuentes —como esguinces, desgarros o tendinitis— pueden prevenirse adoptando hábitos simples: calentar, fortalecer, estirar, descansar y usar el equipo correcto.
Recuerda: prevenir siempre será mejor que tratar. En Zona Vital promovemos una práctica deportiva consciente, segura y basada en evidencia, porque cuidar tu cuerpo hoy es garantizar tu bienestar mañana.
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