Te compartimos los beneficios, los tipos de entrenamiento recomendados y una guía práctica para mantenerte fuerte, activo y lleno de energía en esta etapa de la vida.
Por: Equipo Zona Vital – 10 de Octubre de 2025

Llegar a los 50 años es un punto de inflexión en la vida. Puede que la energía no sea la misma que a los 20, pero eso no significa perder vitalidad ni renunciar al bienestar. Por el contrario, es el momento perfecto para cuidarte más que nunca y adoptar un estilo de vida activo que te permita mantener la fuerza, la agilidad y la energía que necesitas para disfrutar plenamente de cada día.
El ejercicio físico después de los 50 es mucho más que una herramienta para controlar el peso. Numerosos estudios demuestran que ayuda a prevenir enfermedades, mejorar la movilidad, fortalecer la mente y aumentar la calidad de vida.
Incluso si nunca has practicado deporte, comenzar ahora puede marcar una gran diferencia. La clave está en elegir actividades adecuadas, disfrutarlas y convertir el movimiento en un hábito cotidiano.
Beneficios del ejercicio después de los 50
1. Previene la pérdida de masa muscular
A partir de los 40, comenzamos a perder entre un 3% y 5% de masa muscular por década, un proceso conocido como sarcopenia. Esto afecta la fuerza, el equilibrio y la independencia. El entrenamiento de fuerza es la mejor herramienta para frenar y revertir este proceso natural.
2. Fortalece los huesos y previene la osteoporosis
El ejercicio de impacto moderado —como caminar, bailar o subir escaleras— junto con la fuerza, estimula la densidad ósea y reduce el riesgo de fracturas y caídas.
3. Protege el corazón y mejora la circulación
Actividades aeróbicas como nadar o andar en bicicleta regulan la presión arterial, mejoran el colesterol y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
4. Mantiene el cerebro joven y activo
El ejercicio estimula la neuroplasticidad, mejora la memoria y reduce el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades como el Alzheimer.
5. Regula el metabolismo y el peso corporal
A medida que el metabolismo se vuelve más lento, el ejercicio ayuda a mantener un gasto calórico adecuado y a controlar la grasa abdominal, la más peligrosa para la salud.
6. Mejora el estado de ánimo y el sueño
El movimiento libera endorfinas, las hormonas del bienestar, que ayudan a reducir la ansiedad, mejorar el sueño y mantener una actitud positiva.
7. Favorece la independencia y la calidad de vida
Un cuerpo fuerte y flexible te permite realizar tus actividades diarias con facilidad, conservar la autonomía y disfrutar de una madurez plena.
Tipos de ejercicio recomendados después de los 50
1. Ejercicio aeróbico (cardio)
Fundamental para cuidar el corazón y los pulmones.
Ejemplos: caminar a paso rápido, nadar, andar en bicicleta, bailar o hacer senderismo.
Objetivo: 150 minutos semanales de actividad moderada o 75 de intensa.
2. Entrenamiento de fuerza
Ayuda a mantener y aumentar la masa muscular, mejora la postura y acelera el metabolismo.
Ejemplos: pesas ligeras, bandas elásticas o ejercicios con el peso corporal (sentadillas, planchas).
Objetivo: 2 o 3 sesiones por semana.
3. Flexibilidad y movilidad
El yoga, el pilates y los estiramientos ayudan a mantener la postura y evitar lesiones.
Objetivo: al menos 10 minutos diarios de estiramientos suaves.
4. Equilibrio y coordinación
Importantes para prevenir caídas.
Ejemplos: tai chi, yoga o ejercicios sencillos de equilibrio.
Objetivo: practicarlos varias veces por semana.
Consejos prácticos para comenzar (o retomar) después de los 50
Consulta a tu médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, especialmente si tienes alguna condición de salud.
Empieza de forma progresiva: el cuerpo necesita tiempo para adaptarse.
Escucha a tu cuerpo: el cansancio moderado es normal, el dolor agudo no.
Varía las actividades para mantener la motivación y trabajar diferentes capacidades.
Hazlo social: entrenar con amigos o grupos mejora la constancia y el ánimo.
Sé constante: el éxito no está en la intensidad, sino en la regularidad.
Ejemplo de rutina semanal para mayores de 50
Lunes: caminata rápida (30 min) + estiramientos.
Martes: entrenamiento de fuerza (pesas ligeras o cuerpo libre).
Miércoles: yoga o pilates (40 min).
Jueves: caminata o bicicleta (30 min).
Viernes: fuerza con bandas elásticas o máquinas.
Sábado: actividad recreativa (baile, senderismo o natación).
Domingo: descanso activo (paseo o estiramientos suaves).
Conclusión: nunca es tarde para empezar
El ejercicio después de los 50 no es una opción, es una necesidad. Adoptar un estilo de vida activo en esta etapa es invertir en un futuro con más independencia, menos enfermedades y mayor bienestar físico y emocional.
Cada paso, cada estiramiento y cada esfuerzo cuenta.
Recuerda: “El movimiento es vida”.


